
Revisión Post-Obra y Cierre Formal en FIRME Constructora: el paso definitivo hacia una reforma segura y garantizada

La fase de cierre formal de una obra es, probablemente, el momento que más tranquilidad aporta al cliente y, al mismo tiempo, el punto que más responsabilidad implica para una empresa constructora.
En FIRME Constructora entendemos esta etapa como mucho más que un trámite: es la culminación de todo el proceso, el instante en el que se verifica que el proyecto ha alcanzado exactamente el nivel de calidad, seguridad y acabado que fue acordado. Por este motivo, el 8.º proceso de nuestro método FIRME, dedicado a la revisión post-obra y al cierre formal, se desarrolla con especial rigor, transparencia y acompañamiento para el cliente.
La importancia de la limpieza final de obra
Antes de comenzar cualquier revisión o firma de documentos, en FIRME realizamos siempre una limpieza final integral del espacio. Este gesto, que para nosotros es un estándar de calidad, marca la diferencia entre una obra “terminada” y una obra realmente “entregada”.
La limpieza final permite entregar un entorno completamente habitable, libre de restos de polvo, materiales y residuos propios de la ejecución. Más allá de su componente visual, se trata de una acción técnica que facilita la inspección minuciosa de cada acabado, juntas, superficies e instalaciones.
Una vivienda o local limpio es el escenario ideal para que el cliente, junto con nuestro equipo y la Dirección Facultativa, pueda apreciar el resultado real y detectar con claridad cualquier pequeño detalle que requiera ajuste.

Revisión conjunta con el cliente y Dirección Facultativa
Una vez el espacio está totalmente preparado, se da paso a la revisión final. Este recorrido se realiza de manera conjunta, de modo que tanto el cliente como la Dirección Facultativa —cuando la intervención lo requiere— pueden comprobar personalmente la calidad de ejecución.
Este momento es clave para validar que la obra cumple con lo proyectado, tanto a nivel estético como técnico.
Se examinan los acabados de pintura, carpinterías, revestimientos y pavimentos; se verifica el funcionamiento de las instalaciones de electricidad, climatización, fontanería y telecomunicaciones; y se revisa el mobiliario y los elementos incluidos en el presupuesto. Además, se contrasta que cada material empleado coincide con la memoria de calidades aprobada.
Esta revisión no solo garantiza que el resultado sea fiel al proyecto, sino que también confirma el cumplimiento de las exigencias del Código Técnico de la Edificación (CTE) y el resto de normativas aplicables.

Elaboración del Acta de Entrega de Obra
Cuando la revisión conjunta concluye satisfactoriamente, pasamos a la elaboración del Acta de Entrega de Obra. Este documento, formaliza la finalización del proyecto y es uno de los pilares legales del cierre.
El acta incluye los datos de la empresa y del cliente, la descripción de la obra realizada, la fecha oficial de finalización y la relación de la documentación que se entrega. También recoge la conformidad del cliente o, si existiera algún detalle pendiente, la observación correspondiente para que quede constancia en un documento anexo.
Su firma marca el inicio oficial de los plazos de garantía, por lo que se trata de un documento esencial tanto para el cliente como para la empresa.
A este acta se adjunta toda la documentación técnica generada durante el proceso: planos finales tipo “as built”, manuales de uso de equipos e instalaciones, certificados eléctricos, de climatización, gas u otros sistemas intervenidos, así como cualquier documento adicional necesario según normativa o solicitado por el cliente.
La lista de repasos: claridad, transparencia y compromiso
En caso de que durante la revisión final se detecte algún pequeño defecto o ajuste por realizar —algo habitual en cualquier obra—, este se detalla en un anexo específico. Este documento establece claramente qué puntos deben corregirse y fija un plazo acordado para su subsanación.
Este proceso, lejos de ser un inconveniente, demuestra transparencia y compromiso. En FIRME creemos que poner por escrito cada detalle es la mejor forma de garantizar que el cliente se sienta acompañado hasta el final y que cada aspecto de la obra queda resuelto de manera profesional.
El objetivo no es entregar una obra “casi terminada”, sino completamente perfeccionada.
Entrega de garantías: un respaldo que protege al cliente a largo plazo
Una vez formalizada la entrega, llega el momento de entregar todas las garantías correspondientes. Este punto es fundamental, ya que determina los derechos del cliente y las responsabilidades del constructor.
La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) y el Código Civil establecen distintos periodos de garantía, dependiendo del tipo de defecto o actuación. Las terminaciones y acabados cuentan con un año de garantía; los elementos relacionados con la habitabilidad disponen de tres años; y los elementos estructurales —en los proyectos que lo requieren— están garantizados durante diez años. A esto se suman las garantías específicas de los fabricantes, así como los certificados de los instaladores autorizados en electricidad, gas, fontanería o climatización.
Todo este conjunto documental se entrega de forma organizada, permitiendo al cliente disponer de un respaldo claro, verificable y aplicable en caso de necesidad futura.

Disponibilidad post-obra: un servicio que no termina con la entrega
Una de las señas de identidad de FIRME Constructora es que nuestra relación con el cliente no concluye cuando se firma el acta de entrega. Nos mantenemos disponibles para resolver dudas, realizar pequeños ajustes si son necesarios o asistir en cualquier cuestión técnica que pueda surgir. Entendemos que, tras una reforma integral, el cliente debe sentirse acompañado y respaldado en todo momento, incluso cuando la obra ya está completamente finalizada.
Normativa y obligaciones del constructor durante el cierre de obra
El cierre formal no se entiende sin el conocimiento y cumplimiento de la normativa vigente. El constructor especializado en reformas interiores tiene obligaciones muy claras respecto a la documentación, a la calidad de acabados, a la seguridad y a la legalidad de las instalaciones entregadas.
El Código Técnico de la Edificación (CTE) establece los requisitos esenciales que garantizan la seguridad, el confort y la habitabilidad del inmueble. La Ley de Ordenación de la Edificación (LOE) determina las responsabilidades y los plazos de garantía. Por su parte, normativas como el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión (REBT) o el RITE regulan instalaciones eléctricas y de climatización, asegurando que el trabajo se ejecuta por personal autorizado y con las certificaciones pertinentes.
A ello se suman las normativas municipales relacionadas con licencias de obra, residuos, seguridad laboral o comunicaciones previas, que deben estar correctamente gestionadas antes del cierre.
Finalmente, el constructor tiene la obligación de entregar al cliente toda la documentación generada durante el proceso: desde planos finales hasta certificados, manuales, facturas, garantías y cualquier elemento necesario para la correcta trazabilidad del proyecto.
Un cierre de obra FIRME: transparente, documentado y garantizado
La revisión post-obra y el cierre formal son el broche final de todo el trabajo realizado. En FIRME lo entendemos como un proceso que combina técnica, legalidad y acompañamiento. La limpieza final prepara el escenario para una revisión profesional; la inspección conjunta garantiza conformidad y calidad; el acta de entrega y los anexos aportan seguridad jurídica; las garantías protegen al cliente; y la disponibilidad post-obra refuerza la confianza y la tranquilidad.
El resultado es un cierre claro, formal y respaldado por documentación oficial, que certifica no solo la finalización del proyecto, sino también la calidad y responsabilidad que caracterizan nuestro trabajo.
